miércoles, 21 de julio de 2010

El verdadero origen del Hombre Araña [CÓMIC]


¿Sabes? Los científicos pueden ser muy parecidos a los bullies del Club de Futbol Americano cuando quieren...

martes, 20 de julio de 2010

La Odisea, parte 8

En anteriores episodios…
Ulises ha regresado a Ítaca, pero disfrazado de mendigo para que no le reconozcan y le traten como rey que es. Las razones de por qué hace esto todavía se me escapan…
Vamos a suponer que lo hace porque gracias a su mente de ajedrecista y gran estratega, predice que, si le reconocen, los pretendientes de Penélope (ha predicho también la existencia de éstos) le tenderán una trampa de la que predice que no podrá escapar con vida.
Por supuesto, esto es una suposición sin fundamento, que no se menciona en ningún lugar de la Odisea, pero yo voy a decir que fue así (además, para qué nos vamos a engañar, podría decir que entonces apareció Son Gokuh y destruyó la Tierra con un único kamehame y os lo creeríais. Sois muy vagos para acudir al libro vosotros mismos…).
By: Ese namekiano al que algunos llaman Dios.
CANTOS XIII a XVIII
Las aventuras de Ulises se vuelven tremendamente extrañas una vez vuelve a Ítaca. La verdad es que, desde que nuestro “héroe” (¿ha hecho algo realmente heroico desde que salió de Troya, como construir un caballo gigante de madera o arrojar a un príncipe desde lo alto de una muralla? Lo único que ha hecho es dejar morir a sus hombres uno a uno) pisa la tierra de su hogar Homero no logra convencerme en ningún momento de que la historia no ha terminado.
Parece como si ahora hiciese danzar al protagonista de un lado a otro como un mono descerebrado, tratando de alargar inútilmente el desenlace (y por Júpiter que es como si la pantalla se hubiese ya doblado y se estuviesen viendo los créditos descender), como si quisiera escribir unas cuantas páginas más, porque el libro lo va a vender a peso.

El caso es que se nos dice lo curioso que es que Ulises desembarque con pinta de mendigo (aunque tras quince putos años de vida en el mar, escorbuto, hambruna y mil penalidades lo raro hubiese sido que desembarcara con pinta de Ulises).
Se supone que es un disfraz super-bueno hecho por la misma Atenea para volverle irreconocible (que a la hora de ayudar a la gente a volver a Ítaca con vida no es muy buena, pero cuando hay que ofrecer putos camuflajes ópticos a la peña es la primera), pero ahí le reconoce hasta el Tato.
El primero en reconocerle es un tipo cuyo trabajo es pastorear cerdos (y, que no me jodan, el porquerizo de la isla no puede haber visto al Rey más que un par de veces y de lejos, como mucho).
Cabe resaltar el hecho, por cierto, de que, en otro, quizá el más descarado, de los ejemplos de “hola, vengo a llenar espacio” que Homero nos ofrece a lo largo de la historia, el cuidador de cerdos este se dedica a contarnos por chorrocientas páginas toda su puta vida, sus orígenes, sus convicciones políticas y cómo llegó a su trabajo actual.
Y si esperáis que yo ahora cuente esa historia, os habéis equivocado de blog. ¡Largo de aquí, paletos!

También reconoce a Ulises Telémaco, su hijo, que justo regresa de Troya con sus conclusiones: Que ese hombre al que llaman “Ulises” no es más que un mito. En cuanto lo ve se calla, el muy putas. Padre e hijo se dan un fuerte abrazo (hacía años que no se veían), y planean una elaboradísima venganza contra los pretendientes.
Básicamente el plan consiste en: “Yo voy a hacer como si no te hubiese visto, y tú Ulises allá te las veras contra todos tus enemigos, a ver si con un golpe de suerte logras arreglarlo todo tú solo”. Y, por cierto, ¿he dicho que eso era “básicamente” el plan? Quería decir que eso es “completamente” el plan.
No es extraño entonces que una vez llega a palacio a pedir comida, los pretendientes, viéndole como un pordiosero más, lo humillen y hasta le golpeen poderosas collejas. Pero Ulises lo aguanta, porque “todo esto forma parte del plan”.
Y estas son mis palabras de respuesta hacia Ulises: ¿Plan? ¿Qué plan? ¡Si no tienes ningún jodido plan! ¡“Ir ahí y a ver lo que pasa” no es un plan! ¡Das mal nombre a todos los planes! ¿Y se supone que tú eres “el listo” de entre los griegos? $”&%$!!

En ese momento, aparece Iro, un verdadero mendigo, que llama “bullshit” al mendigo Ulises y le reta a una pelea (hay que decir que Iro, además de pobre y hambriento, era cocainómano también, y se acababa de meter unas rayas por lo que iba muy salido de rosca).
Los pretendientes, así como en broma, dicen que quien gane podrá comer con ellos.
Pero entonces Ulises se quita la túnica, dejando ver que no es un tirillas sino un jodido culturista con más músculos que Conan cuando era portero de discoteca. Hasta él mismo se sorprende.
Está fuertecillo, si.

Iro lanza su grito de guerra, que viene a ser algo así como: “¡Pff, a ese mierdas yo le pued… FUUUCK!”.
Ulises se le acerca y le pega un guantazo que le dan palmas las orejas. El mendigo real cae derrotado y se lo llevan al hospital, pero los pretendientes siguen burlándose de Ulises (eso sí, ahora bien lejos y cuando no puede oírles).

Excelente. Ulises ahora se ha infiltrado en… euh… el lugar donde no tenía por qué infiltrarse…
Habrá que esperar a mañana para ver cómo acaba todo esto.

sábado, 17 de julio de 2010

La Cita Hentai de Spiderman [COMIC]

Para corregir a Einstein, ahora hay tres cosas infinitas en el universo: el espacio, la estupidez humana y mi habilidad para ofender a diversos colectivos al mismo tiempo.

jueves, 15 de julio de 2010

La Odisea, parte 7

En anteriores episodios…
Ulises y los suyos (los que quedan vivos), se marchan de la isla de Circe, tras librarse del conjuro mágico que les convirtió en cerdos (aunque viendo el estado como lo dejaron todo, uno podría dudarlo). Logran llegar hasta Cimmeria, el hogar de Conan.

CANTO XI

La visita de Ulises a Cimmeria no es más que un sucio truco publicitario de Homero para promocionar la Ilíada. En realidad, el canto onceavo es un jodido capítulo recopilatorio en el que, tras sacrificar unas cabras, se le aparecen a Ulises unos zombies de la gente que murió en Troya y básicamente le interpretan un tráiler del otro libro.

Aparte, y como dato anecdótico. ¿Alguien sabe dónde está Cimeria? Pues justo entre Rusia y Ucrania, señores. Eso quiere decir que, de alguna manera, los muy subnormales de los griegos habían estado navengando (a no ser que el barco volara o que decidiesen hacerlo ir por tierra, arrastrándolo lentamente por el suelo con los remos… cosa que sin duda explicaría por qué narices tardaron tanto) en DIRECCIÓN CONTRARIA:


Señores, a eso lo llamo yo ir más perdido que un hijodeputa en el día del padre.


CANTO XII y XII

En este capítulo, vemos cómo Ulises se enfrenta valerosamente a las casi inofensivas sirenas, que tenían una trampa bastante chapucera para captar a los incautos: cantaban canciones prometiendo sexo desenfrenado a todos los que pasaban, y cuando estos se acercaban, las rocas que habían hacían hundir al barco, las sirenas se partían el culo de risa y lo colgaban todo en Youtube.

Eso, y no solo la ausencia de las "oportunas" conchas sobre los pechos de Ariel es lo que hace que la versión del DVD de La Sirenita con las escenas eliminadas sea para +18.

Habiendo Ulises visto ya todos estos vídeos de bromas a través del iPhone, ordenó a los marineros que se pusiesen tapones de cera en los oídos. Él, en cambio, se ató a lo alto del mástil y se puso a escuchar, por si acaso entre las guarradas le decían el sentido de la vida. De esta manera, las sirenas fueron pwneadas seriamente, aunque lo hubiesen sido más si alguien hubiese llegado hasta ellas y les hubiese exigido sexo… porque o yo no sé muchas matemáticas o a mí me suena que una mujer con cola de pez en vez de piernas no puede tener vagina.
Por eso, Ulises tiene el (dudoso) honor de haber sido el único en escuchar el canto de las sirenas sin volverse completamente loco.

Y según nos explicó, su mensaje era algo así como: NIIIIIINOOOO-NIIIINOOOOOO...

También en este capítulo logran salvarse de un remolino muy chungo gracias a… euh… navegar pegados a un monstruo marino plan Lovecraft con cola de pez, torso de mujer y doce cabezas de con cuello de serpiente y cara de perro, llenas de dientes, que se come a seis miembros de la tripulación.
Gracias a esto logra sobrevivir el resto, ya que Circe había predicho que si caían en el remolino, morirían todos (porque claro, eso de cambiar el rumbo y evitar el remolino Y el monstruo marino devorador de hombres ya era demasiado para el GPS de la nave).

La alegría no duró mucho, porque en la primera isla que pararon para celebrar que habían sobrevivido mataron a unas vacas que no eran suyas y como castigo Zeus lanzó un rayo y mató a todos excepto a Ulises, demostrando una vez más que navegar por el mar tiene las mismas reglas que viajar en el tiempo: No hagas nada, no toques nada, no cambies nada.

La única diferencia es que puedes practicar sexo tanto como quieras. A veces hasta con mujeres.


Flipando por este enorme agujero de guión, y navegando sobre una madera rota a modo de tabla de surf, Ulises logra llegar a la isla de la isla Calipso, dando así por acabado el FLASHBACK que estaba contando en el banquete de los feacios (aquellos tipos que estaban con Nausica, ¿recordais?), que ha ocupado más o menos la puta mitad del tiempo.

¿Y sabéis por qué? Porque la isla de los feacios está como a cinco minutos a pata de Ítaca. Si hubiese ido de inmediato, este libro habría sido un panfleto de dos páginas, con un número de frases similar al de las Tablas de la Ley de Moisés, y Homero hubiese muerto de hambre.


Y al llegar a su hogar, Ulises se disfrazó de mendigo, con la ayuda de Atenea para que no le reconociesen (aunque tras veinte años de vagabundeo, escorbuto, malnutrición y mil penurias, el milagro hubiese sido que la diosa disfrazase a un mendigo para que se pareciese a Ulises).

Por qué se disfrazó de mendigo en vez de decir: "¡Hey! ¡Estoy de vuelta, soy el rey!" es un enigma histórico. Es decir, una de esas cosas que los historiadores y helenólogos quieren hacernos creer que saben, pero de lo que en realidad no tienen ni puta idea.


Más sobre el (completamente absurdo) regreso de Ulises a Ítaca, mañana.

domingo, 11 de julio de 2010

La Odisea, parte 6

En anteriores episodios…
Ulises y sus hombres viajan por el mar al estilo vikingo, es decir, cargándose, violando y quemando todo lo que se van encontrando. Más tarde son capturados por Polifemo, un cíclope gigantesco, pero logran derrotarle

Y fue más dificil de lo que parece...

CANTO X
Ul
ises y los suyos (al menos aquellos que aún siguen vivos) llegan a una nuevo lugar misterioso, donde vive Eolo, el Señor de los Vientos (si, digamos que su isla no huele muy bien), que, al contrario que la mayoría de los seres mágicos que andan por ahí (orcos, elfos…), es bastante simpático, y le regala a Ulises una bolsa donde están contenidos todos los vientos, como souvenir.
Además, Ulises le pide que le envíe un viento favorable para ir hacia Ítaca.
-Vale – dice Eolo- tírame del dedo.

Al regresar a su nave, Ulises le pasa a su segundo de abordo la bolsa de los vientos.
-Toma, guarda esto con tu puta vida.
-¿Qué es? ¿Oro? – dice el puto tipo, abriendo la bolsa. Eso libera todos los vientos, que produce un huracán que sale todo el mundo vol
ando, perdiendo el rumbo y haciendo quedar a los griegos como unos putos gilipoyas incapaces de manipular artefactos peligrosos.

Ahora es casi imposible regresar a Ítaca (porque ya no saben por dónde cae), pero no importa, ya que muchos de la tripulación hayan un nuevo hogar: el estómago de los Lestrigones, unos gigantes devoradores de hombres (joder, aquí todo el puto mundo come personas!) que se zampan a todos los que pueden.
Huyendo, los griegos acaban llegando a la isla de la bruja Circe (una de esas brujas modernas con tetas grandes, vestido de gótica salida y cuerpo
de pornstar eh, no de las de escoba y nariz con grano). Circe les ofrece a todos un banquete envenenado que les convierte mágicamente en cerdos (Obviamente no se lo dice así, claro. Les dice que el banquete es sano. Después de tantos peligros los griegos tenían hambre… pero no tanta, coño).

Aunque la presentación del vino les podría haber hecho sospechar.

Sin embargo, Ulises no prueba bocado y se salva. Algunos dicen que fue porque Hermes le avisó y le dio una hierba especial para ver el engaño, pero yo no lo creo. Dadas sus abundantes experiencias con prostitutas, estoy bastante seguro de que sabía muy bien que beber cosas que te ofrecen tías en corsé que enseñan las tetas es la forma más probable de acabar despertándote al día siguiente dentro del contenedor de helados de un motel de carretera, con una extraña incisión en el costado y sin riñones.
Habiendo descubierto esto, Ulises ejecuta una patada giratoria sobre la cabeza de Circe, dejándola inconsciente. Eso hizo que sus homb
res regresaran a su forma habitual (la de horrendamente mutilados marineros), y además la enamoró para siempre (oh chico, no sé que tienen esas patadas giratorias pero…).
Como no tienen prisa ninguna (total, llevan como quince putos años o así fuera de casa, seguramente ya nadie se acuerda ni de su cara, no les va de un poco más), gastan un año entero en la isla de Circe, emborrachándose y comiendo hasta hartarse. Ulises, como agradecimiento, le hace tres hijos a Circe (si, tres hijos en un solo año, era un puto conejo).

Y luego, un buen día, Ulises bosteza y dice: “Bueno que se ha hecho tarde. Adiós, puta”, y se larga.
¿Su destino? Cimmeria.

Y no, no es broma.

viernes, 9 de julio de 2010

La Odisea, parte 5

En anteriores episodios…
Ulises llega a la isla de Esqueria gracias a una toalla mágica (?). Allí fue atendido por Nausica y los feacios, una banda ochentera de glam rock. Como agradecimiento por su hospitalidad, Ulises les explica sus aventuras más recientes. Así, como quien no quiere la cosa…

CANTO OCHO & NUEVE
“Si, Rey Alcino”, dijo Ulises mientras firmaba autógrafos, “yo soy Ulises, el del caballo de Troya, que va con túnica divertida y tiene mil metros de p…!”. Y acto seguido se bajó los pant… euh… se rasgó la túnica.
“Cuéntanos entonces qué pasó cuando saliste de Troya para regresar a tu hogar”, le pidió Alcino, “y tápate, desgraciado”.

“Pues lo primero fuimos a Ismara, una ciudad de los cicones, ahí por Tracia. Les colmamos de regalos y bendiciones antes de proseguir nuestro camino”, dice Ulises.
Es decir, que fueron ahí por sorpresa, mataron a todos los hombres, violaron a las mujeres, lo saquearon todo y quemaron las casas. Se fueron por patas, corriendo como niñas, después, cuando los tracios se organizaron y enviaron refuerzos contra ellos.

Más tarde, con sus nulas dotes de navegación características, fueron a parar a la tierra de los lotófagos, unos yonkis muy tarados que sólo se alimentaban de drogas chungas y adoraban a Bob Marley. Varios marineros de Ulises quedaron muy colgados del loto y comenzaron a expandir diversas ideas subversivas entre el resto de la tripulación… que había que tomarse la vida con calma, que vivían todos en Babilonia y que eso de que las drogas producen ceguera no es más que un rumor, pero que donde están mis gafas. Eso decían.
Por supuesto, Ulises los sometió de inmediato a un programa de desintoxicación… El programa de desintoxicación más antiguo y efectivo de la historia de la humanidad: infló a ostias a todos esos fumadores de hierbas, le despellejó las pelotas a uno con un cuchillo y le dijo a los demás que si no querían ser los siguientes, ya estaban subiendo al puto barco y dejándose de gilipoyeces.

Y los lotófagos sacaban el loto de la espalda de...
...nah, pero hubiese sido un puntazo

Pero lo más espectacular de todo fue la lucha contra Polifemo, que era un Cíclope (un gigante con un solo ojo, que todo lo que no tiene en visión de profundidad lo compensa con la habilidad de convertirte en una masa amorfa y sanguinolenta de un solo guantazo).
Polifemo encerró a los griegos en una cueva donde él vivía (eh tio, qué pasa!? las cosas no son fáciles cuando eres un disminuido visual, ni aunque midas veinte putos metros de altura) para ir comiéndoselos poco a poco (¿Quién puede resistirse a esos griegos, ricos y deliciosos griegos?). Después de hincharse a comer hombres, se bebía una jarra gigante de vino y luego se jalaba otro montón de humanos. Vaya, que vivía bien el puto cíclope.

Entonces, Ulises abrió el Inventario y le dio a USAR, LOTO, en JARRA DE VINO. Luego DAR, JARRA DE VINO CON LOTO a POLIFEMO. (tuvo que hacer 17 intentos para averiguar eso, durante lo cual murieron 455 de sus hombres).

Y algunas cosas de las que intentó para escapar... creedme que no las queréis saber.

“Este… don Polifemo, seguro que tiene mucha sed, ¿no querrá un trago más de vino?”, dijo Ulises al gigante. El tipo se bebió la jarra y se quedó frito.
Los griegos, con su mala leche habitual, aprovecharon que el cíclope dormía para afilar un tronco de madera que había por ahí tirado (Polifemo no era muy ordenado, que digamos) y se lo clavaron en el ojo. Hijos de la gran puta.

Polifemo, claro, pegó un grito de dolor en plan Mike Jagger que despertó a todos los demás cíclopes de la isla, que acudieron de inmediato a ver qué pasaba. Nadie le toca los huevos a un hermano ciclope. Ciclopes 4 life, man.
Pero Ulises había sido muy inteligente (o completamente irracional, según se mire) presentándose a sí mismo como “Nadie” ante el cíclope, lo cual, en una de las más bizarras carambolas lingüísticas en la historia de la incomunicación, produjo la siguiente escena:
“Polifemo, ¿te pasa algo?”
“¡Nadie está intentando matarme! ¡Nadie me ha dejado ciego!”
“Euh… bueno pues nos vamos... y, este… ya me pasarás la dirección de tu camello”.

Gracias a la ceguera de Polifemo (y a la alarmante falta de curiosidad y perspicacia del resto de cíclopes), los griegos pudieron escapar y regresaron a su barco. Y además, resulta que Polifemo era hijo de Poseidón. Por esto es que mucho más tarde, al salir de la isla de Calipso, el Dios del Mar atacaría a Ulises y le hundiría el barco.
Yo simplemente pensé que Poseidón… no sé. Que simplemente estaba loco.
El caso es que así derrotaron al cíclope.

Oh… ¡pero aún quedan muchas aventuras de Odiseo y su tripulación de locos por el surf por explicar!